About Me

Graduado en la Universidad Nacional de Ingeniería en la especialidad de Ingeniería Civil. Diplomado en Gerencia de Proyectos y Calidad, en la Pontificia Universidad Católica del Perú, certificado como PMP (Project Management Professional) por el PMI (Project Management Institute-Pennsylvania, USA) conocimiento y dominio del PMBOK (Project Management Body of Knowledge)

Friday, October 28, 2005

EL PERU DE TODOS



"La independencia del Perú fue un movimiento de élites criollas, que no representaban los intereses indígenas. La nueva república proclamó como idioma oficial el castellano, que sólo hablaba entonces el 10% de la población. De igual forma, se disolvieron las comunidades indígenas, permitiendo que los hacendados se apropiaran de las tierras comunales y sometieran a los indígenas a un régimen similar al feudalismo, incluyendo los castigos físicos. El control efectivo del territorio estaba en manos de los hacendados. Sólo éstos o las personas de su entorno podían desempeñar cargos públicos, como Subprefecto, Gobernador y Juez de Paz. Durante las pocas elecciones que se produjeron, la población indígena no podía participar, porque para ser elector era necesario tener determinados ingresos".
Ardito Vega, Wilfredo, 2003 I diritti culturali e una democracia fatta di tante etnie, Missione Oggi, marzo, Turín.

Escribí las primeras líneas de esta entrada en el año 2005, recordando las experiencias de mi abuelo, que hace unos días falleció después de una larga vida. Mi padre me puso mi segundo nombre en su honor (Lorenzo Maximiliano Pandal). Quisiera publicar sus experiencias contadas innumerables veces por él como un homenaje en su memoria y completar esta entrada después de tanto tiempo.

El nació en una época penosa para el Perú y más aún penosa para casi el 80 % de peruanos indígenas, me contaba que en aquella época en su comunidad no existía una posta médica, no existía escuela, no se sabía que era una universidad. Era una época en la que el campesino ni siquiera era dueño de la tierra que trabajaba con tanto ímpetu, las tierras ancestrales comunales pertenecían a los hacendados y/o al estado, el campesino vivía sumido en una profunda miseria, frecuentemente ahogando su desesperanza en el alcohol barato que lentamente acababa con su vida. Naturalmente para la época mi abuelo tuvo que trabajar desde los 12 años (la edad actual de mi hijo mayor), imaginar a mi abuelo trabajando a esa edad y en un lugar tan peligroso como una mina me hace dar cuenta de su temple; me contaba que trabajaba en el oficio de capachero, que básicamente consistía en empujar los vagones con el mineral hasta la superficie, de ahí llevaban el mineral en sus espaldas hasta la planta de concentrados como si fueran animales de carga. El vio morir a muchos de sus compañeros dentro de estas espantosas formas de explotación, salvo de morir en varias oportunidades y en su mente solo deseaba no tener que trabajar toda su vida en ese lugar.

Y así lo hizo, como el me repetía constantemente la vida te da pocas oportunidades y no debemos desperdiciarlas porque el tiempo pasa muy rápido, y así le llego su oportunidad ya que necesitaba seguir trabajando luego de dejar la mina prometiendo no regresar. Existía por aquella época necesidad de contar con “portamiras” personas infatigables y veloces que puedan cruzar los cerros como llamas, transportando las miras sin que mueran rodando por los precipicios en ese afán (las miras son reglas de madera de regular proporción que sirve para medir distancias, esto con el uso del teodolito a través de lecturas ópticas, instrumentos de los antiguos topógrafos). Como pocos de su cuadrilla, pudo sobresalir en su oficio y poco a poco escalar posiciones, sin haber culminado la primaria logró aprender el uso del nivel de ingeniero, del teodolito, realizar levantamientos topográficos, elaborar planos, logró aprender y resolver las ecuaciones para lograr tener datos en un levantamiento y replanteo topográfico (recuerdo las tantas veces que se ofrecía a enseñarme acerca de los logaritmos), participó en innumerables proyectos, entre los que recuerdo están la Central Hidroeléctrica de Chaprín que hasta la actualidad provee de energía a la Mina Atacocha, el proyecto Derivación Marcapomacocha, con el objetivo de captar y embalsar aguas de la vertiente del Atlántico en los andes y, a través de un túnel trasandino de 13.7 kilómetros, derivarlas a la vertiente del Pacífico, para ser utilizadas en la generación de energía eléctrica en las centrales de Callahuanca, Moyopampa, Huampaní y la de Huinco (actualmente continúa proporcionando el agua necesaria para las centrales hidroeléctricas y el agua potable para la ciudad de Lima), La Central Hidroeléctrica de Huinco, redes de agua potable para diversos pueblos de su comunidad y otras comunidades, en fin llego a ser admirado y respetado por toda su generación y logró el éxito que todos anhelamos.

¿Pero cómo un hombre con tan poca instrucción y conocimientos pudo llegar tan lejos?, recuerdo en él un tremendo amor por el trabajo, cuando contaba todos los proyectos en que participó lo hacía con un tremendo orgullo y pasión, con un brillo en los ojos, desde niños nos enseñó a amar el trabajo, recuerdo que en un año en las vacaciones escolares nos llevó a mi primo Luís y a mí (tendríamos como 10 años más o menos), a su último trabajo en la Central Hidroeléctrica de Moyopampa en Chosica (en esa época no había tanta seguridad como ahora) y como si fuera nuestro jefe nos daba órdenes de limpiar y ordenar el almacén en donde trabajaba, en el fin de semana nos daba con un sobre cerrado nuestro sueldo (cuan emocionados nos sentíamos por poder trabajar y ser útiles), creo que este hecho nos marcó a ambos para siempre.

Durante tantos años que compartimos, nunca lo vi en estado de ebriedad (el detestaba a los “borrachos” como los llamaba), y creo que lo aborrecía debido a que le hacía recordar sus primeros años en su comunidad, donde observaba que el alcohol llevaba inexorablemente a sus hermanos campesinos a tanta miseria y paupérrima vida. El si  me vio alguna vez en ese estado, recriminándome y aconsejando con sus respectivas lisuras que nada bueno obtendría emborrachándome.

Por último creo que supo rodearse de buenas personas con las que pudo aprender lo que no pudo hacerlo en una universidad, recuerdo tantos nombres que mencionaba y su admiración hacia ellos (están el Ing. Contreras, Ing. Hendo, y tantos otros que la verdad no puedo recordar); ellos lograron ver el potencial que tenía mi abuelo, su deseo de superación ayudándolo en su largo camino hacia el éxito y que ahora todo una nueva generación de profesionales que son sus nietos se lo agradecen.

Gracias Abuelo y hasta pronto.... Descanza en Paz.